La familia es importante

By Carol Schuck Scheiber

Es bueno tener el apoyo de tu familia cuando eliges una vocación eclesiástica, pero esto no siempre sucede—por lo menos no al principio.

El Hermano Jesús Alonso, C.S.C. con su familia.

To best view the content on this page, please rotate your device to the Landscape (horizontal) position.

El Hermano Jesús Alonso, C.S.C. con su familia. (Cortesía del Hermano Jesús Alonso)


Los padres y hermanos a veces se resisten a apoyar a un miembro de la familia que ingresa a una comunidad religiosa. ¿Qué va a significar para el resto de la familia ser un hermano, hermana, o sacerdote? ¿Su ser querido estará solitario? ¿Va a desaparecer él o ella de las vidas de los miembros de la familia? El miedo y la ansiedad no son extraños.

Cuando el Hermano Jesús Alonso, C.S.C., miembro de los Brothers of Holy Cross (Hermanos de la Santa Cruz) de San Antonio, Texas, estaba considerando la vida religiosa, estaba preocupado porque los miembros de su familia vivieran en la pobreza. Habiendo crecido en una familia grande de trabajadores migrantes, Alonso era solo el segundo de sus seis hermanos y hermanas que se había graduado en la universidad. Su objetivo a lo largo de sus estudios había sido obtener un título en ciencias de la computación, encontrar un buen trabajo, y ayudar a proveer económicamente para su familia.

Cuando Alonso se sintió llamado a ser un hermano, la preocupación económica por sus padres y hermanos fue un gran impedimento. “El voto de pobreza no era un gran problema para mí personalmente. Yo sabía que hay cosas más importantes en la vida que esa. Pero aún así tenía que volver con mis padres y explicar esta vocación. Ese fue un momento importante en nuestra relación,” dice Alonso. Su papá estaba de acuerdo con él en que Alonso debía estar apoyando a la familia. Su madre, sin embargo, le dijo, “Nunca esperé que tú nos ayudaras. Lo que importa es que tú elijas correctamente lo que está bien.”

Ahora, años más tarde, dice Alonso, sus padres están ambos “más en paz con la decisión de ser un hermano.”

El idioma, la fe, y la cultura, todo influye en la forma en que los padres reciben la novedad del deseo de sus vástagos de tomar los votos u ordenarse, como también la forma en que los futuros sacerdotes, hermanas y hermanos asumen las relaciones familiares.

Los asiático americanos y muchos latinos pueden debatirse entre su profundo deseo, su vocación—que los atrae a la vida religiosa o al sacerdocio—y sus familias, que pueden desalentar tales planes.

El tiempo que pasan juntos permite que las familias, los candidatos a la vida religiosa, y sus comunidades lleguen a conocerse mutuamente. La mayoría de las comunidades religiosas invitan a los padres y hermanos de candidatos serios a venir a visitarlos. Muchos ministros de vocaciones hacen visitas regulares a la casa familiar de quienes están considerando esta vida.

Más allá de las preocupaciones que puedan albergar las familias cuando un ser querido ingresa a una comunidad religiosa, la mayoría de los miembros de la familia estarían de acuerdo en que lo que quieren es una vida plena, bien vivida, para su ser querido. 

Condensado de “La familia es importante,” VISION 2008 de Carol Schuck Scheiber.

Carol Schuck Scheiber
Carol Schuck Scheiber es redactora en VISION y editora en Horizon, el periódico de National Religious Vocation Conference.
2017 © TrueQuest Communications

Comments

Sponsors
Sponsors

SOCIALIZE

Follow Us